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Arthur Conan DoyleArthur Conan DoyleLa Liga de los PelirrojosLa Liga de losPelirrojosVamosBuenosAiresTapa la liga de los pelirrojos.indd 1VamosBuenosAires18/4/2018 14:18:18

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Doyle, Arthur ConanLa Liga de los Pelirrojos / Arthur Conan Doyle. - 1a ediciónpara el alumno - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministeriode Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de BuenosAires. Dirección General de Planeamiento Educativo, 2018.72 pp. ; 17 x 11 cm.Traducción de: Sebastián Vargas.ISBN 978-987-549-710-81. Novelas Policiales. I. Vargas, Sebastián, trad. II. Título.CDD 823La Liga de los PelirrojosArthur Conan Doyle De la traducción: Sebastián Vargas De la edición: Gobierno de la Ciudad de Buenos AiresMinisterio de EducaciónSubsecretaría de Planeamiento e Innovación EducativaDirección General de Planeamiento Educativo, 2018Subsecretaría de Planeamiento e Innovación EducativaDirección General de Planeamiento EducativoAv. Paseo Colón 275, 14º pisoC1063ACC - Buenos AiresTeléfono: 4340-8039ISBN: 978-987-549-710-8Permitida la transcripción parcial de los textos incluidos en estedocumento, hasta 1.000 palabras, según la ley 11.723, art. 10o, colocandoel apartado consultado entre comillas y citando la fuente; si este excediera laextensión mencionada, deberá solicitarse autorización a la DirecciónGeneral de Planeamiento Educativo.Distribución gratuita. Prohibida su venta.

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La Liga de los PelirrojosArthur Conan DoyleCoordinación general (DGPLEDU): Carola MartínezTraducción, introducción y notas: Sebastián VargasCoordinación del equipo de Edición y Diseño:María Laura CiancioloCorrección (original y primer armado): Gabriela BerajáDiseño de interior y tapa: Alejandra MosconiIlustración de tapa: Susana AccorsiRevisión: Equipo de Evaluación de los Aprendizajes (UEICEE),Prácticas del LenguajeAgradecimiento: Virginia Matilde MarinoImágenes: diseñado por Vexels.com

Jefe de GobiernoHoracio Rodríguez LarretaMinistra de EducaciónMaría Soledad AcuñaSubsecretario de Planeamiento e Innovación EducativaDiego Javier MeiriñoDirectora General de Planeamiento EducativoMaría Constanza OrtizDirectora Ejecutiva de la Unidad de Evaluación Integralde la Calidad y Equidad EducativaTamara VinacurSubsecretaria de Coordinación Pedagógicay Equidad EducativaAndrea Fernanda Bruzos BouchetSubsecretario de Carrera Docente y FormaciónTécnica ProfesionalJavier TarullaSubsecretario de Gestión Económico Financieray Administración de RecursosSebastián TomaghelliMinisterio de Educación

IntroducciónEl autorArthur Conan Doyle nació en Edimburgo,Escocia, el 22 de mayo de 1859. Su madre erairlandesa y católica, y su padre era inglés, perohijo también de irlandeses católicos. Con laayuda económica de sus tíos, Arthur fue enviado a estudiar a Inglaterra, en un colegio jesuita. Allí comenzó a manifestar interés por elarte, en especial por la literatura y la música.Sin embargo, tras terminar el colegio se dedicó a estudiar medicina y a los 22 años se recibió de médico en la facultad de Edimburgo.Mientras estudiaba para ser doctor, comenzóa escribir y a publicar sus primeros cuentos defantasía y misterio.Su primer trabajo como médico fue en un buque ballenero, ocupación que le permitió recorrerdiversos países y vivir aventuras como marino.La Liga de los Pelirrojos7

Cuando regresó a Gran Bretaña, abrió su propioconsultorio médico en la ciudad de Londres. Fueun ferviente impulsor de la vacunación, una técnica por entonces novedosa que encontraba aúnuna gran resistencia en la sociedad.Paralelamente a su práctica médica, ArthurConan Doyle (“Conan” es segundo nombre,no apellido) siguió escribiendo cuentos, aunque estos no resultaron un gran éxito.En 1885 se casó con Louisa Hawkins. Esemismo año creó a su personaje más famoso, eldetective Sherlock Holmes. Un año más tardefue publicada la primera novela protagonizadapor Holmes, Estudio en rojo, texto en el que seplasmaron las principales características del género policial de enigma, que Edgar Allan Poehabía inaugurado unos años antes con el personaje de Auguste Dupin, y que Doyle perfeccionó con su excepcional héroe detective. Si bienen un primer momento la novela fue ignoradapor la crítica, pronto comenzó a reunir grancantidad de lectores entusiastas y permitió quesu autor adquiriera gran renombre.8Arthur Conan Doyle

En 1891, ya convertido en un escritor reconocido, Doyle dejó de practicar la medicina paradedicarse principalmente a la escritura. Escribiócuatro novelas y más de cincuenta cuentos protagonizados por Sherlock Holmes, que le valieron una gran fama en Gran Bretaña y en todoel mundo. Entre las historias más conocidas deldetective se pueden mencionar también La señalde los cuatro (1890), El sabueso de los Baskerville(1902) y El valle del terror (1915).Su esposa Louisa, con quien tuvo dos hijos,enfermó de tuberculosis y murió en 1906. Unaño después, Arthur contrajo matrimonio conJean Elizabeth Leckie, con quien tendría treshijos más a lo largo de los años.Además de novelas policiales, Doyle escribió ensayos, ciencia ficción, novelas históricas,crónicas de guerra, cuentos de terror, poemas yobras de teatro. En 1902, el gobierno británico lo distinguió con el título honorífico de Sir(caballero).Sin descuidar nunca su carrera literaria, fuetambién político, soldado y viajero; se interesóLa Liga de los Pelirrojos9

por el espiritismo, la abogacía, la arquitectura,el deporte y, en fin, por casi todos los camposde la actividad humana. Mantuvo ese espírituinquieto y vivaz hasta su muerte, ocurrida en1930, cuando tenía 71 años.La obraSir Arthur Conan Doyle no fue el creadordel género policial: él mismo reconoció, endiversas oportunidades, haber sido influidopor la obra de diversos autores, como EdgarAllan Poe (en especial en los cuentos “La carta robada” y “Los crímenes de la calle Morgue”) y el novelista francés Émile Gaboriau,con su personaje del inspector Lecoq. Doyletambién recibió una gran influencia de uno desus profesores universitarios, John Bell, quienremarcaba constantemente la importancia dela observación minuciosa, la inferencia y la deducción lógica como herramientas para llegara la verdad.10Arthur Conan Doyle

Sin embargo, aunque no haya sido el creador del género, sin dudas Arthur Conan Doylefue quien lo hizo popular: el detective SherlockHolmes y su amigo y ayudante, el doctor Watson,se convirtieron en personajes célebres y elpúblico lector ansiaba leer las historias protagonizadas por ellos.Influidas por el positivismo de la época, lashistorias de Sherlock Holmes, ubicadas con granrealismo y detalle en la ciudad de Londres de fines del siglo xix, proponen que la humanidad, através de la razón y de la aplicación de un método(el analítico-deductivo) puede alcanzar la verdad yresolver todos los problemas científicos y sociales.Con este marco, las historias de SherlockHolmes ayudaron también a definir y pulir lascaracterísticas del policial clásico de enigma: La historia se inicia con un crimen o problema del cual se desconocen los detalles(cuándo, cómo y por qué se cometió y, especialmente, quién fue su autor). Hay un detective que conduce la investigación y un asistente (en el caso de las historiasLa Liga de los Pelirrojos11

de Holmes, el doctor Watson) que relata losavances y la información que el detective vareuniendo. Se plantea una contraposición entre la flexibilidad y eficiencia del detective (por lo general,privado, es decir que trabaja por fuera de lasinstituciones policiales y de justicia) y la actuación de la policía, que suele mostrarse lenta,ineficiente o incapaz de descubrir al culpable. A lo largo de la obra, se van dando pistas quepermiten reconstruir la solución del enigma;el lector se siente desafiado a encontrar, mediante esas pistas, al autor del crimen al mismo tiempo que lo descubre el detective (oincluso, antes que él). El enigma es resuelto y por lo general seatrapa al culpable. El detective explica (a su asistente, a la policía o a las personas implicadas en la trama)cómo logró resolver el caso.El cuento largo La Liga de los Pelirrojosrefleja con bastante exactitud esta estructura.Era uno de los cuentos preferidos de su autor,12Arthur Conan Doyle

que siempre lo mencionaba entre sus tres historias favoritas protagonizadas por SherlockHolmes. En el cuento, que ocurre en calles ylugares reales de la ciudad de Londres de finesdel siglo xix, se le presenta a Sherlock Holmesun enigma en apariencia bastante ridículo y bizarro, que implica la existencia de una improbable sociedad cuya razón de ser es mejorarlas vidas de las personas cuyo pelo es de colorrojo. Pero tras esa apariencia curiosa del problema inicial, el astuto detective será capaz dedescubrir la existencia de un potencial crimen,actuar para intentar evitarlo y, por supuesto,explicar –al doctor Watson y a nosotros, loslectores– cómo hizo para descubrir los detallesde esa trama oculta.La Liga de los Pelirrojos nos permite conocertambién algunos aspectos personales de SherlockHolmes, como su pasión por la música, sucostumbre de fumar, su necesidad de alternarperíodos de ocio con otros de gran actividady energía, y su terror al aburrimiento, a quienconsidera su principal enemigo en la vida.La Liga de los Pelirrojos13

La Liga de losPelirrojosUn día de otoño del año pasado fui a visitar a mi amigo Sherlock Holmes y loencontré enfrascado en una conversación conun caballero de edad madura, muy robusto, derostro encendido y pelo rojo como el fuego.Tras pedir disculpas por mi intromisión,me disponía a retirarme cuando Holmes mehizo entrar de un tirón y cerró la puerta a misespaldas.—No podría haber llegado en mejor momento, mi querido Watson —dijo cordialmente.—Me pareció que estaba ocupado.—Lo estoy y mucho.—Entonces puedo esperar en la habitaciónde al lado.La Liga de los Pelirrojos15

—De ninguna manera. Este caballero, señor Wilson, ha sido mi compañero y colaborador en muchos de mis casos más exitososy no me cabe la menor duda de que tambiénserá de invaluable ayuda en el suyo.El corpulento caballero se levantó apenasde su silla y saludó con una inclinación decabeza, acompañada por una rápida miradacuriosa en sus pequeños ojos rodeados degrasa.—Siéntese en el sofá —me dijo Holmes,se dejó caer de nuevo en su sillón y juntó laspuntas de los dedos, como era su costumbrecuando empezaba a reflexionar—. Sé, querido Watson, que comparte usted mi afición portodo lo que es extraño y se sale de las convenciones y la monótona rutina de la vida cotidiana. Dio muestras de su gusto por ello mediante el entusiasmo que lo impulsó a contar y, sime permite decirlo, embellecer en cierta formatantas de mis pequeñas aventuras.—Sus casos me han resultado de enormeinterés —respondí.16Arthur Conan Doyle

—Recordará usted que el otro día, justo antes de que nos abocáramos a resolver el muysencillo problema que nos había presentadola señorita Mary Sutherland, le comenté quesi queremos resultados extraños y combinaciones extraordinarias, debemos buscarlos enla vida misma, que siempre supera con crecescualquier esfuerzo de la imaginación.—Una idea que me tomé la libertad de poner en duda.—Eso hizo, doctor, pero igualmente terminará por aceptar mi punto de vista, pues de locontrario continuaré amontonando ante ustedejemplo sobre ejemplo, hasta que sus argumentos se derrumben bajo el peso de los hechos y deba reconocer que tengo razón. Puesbien, el señor Jabez Wilson, aquí presente, hatenido la amabilidad de visitarme esta mañanay comenzó a contarme una historia que promete ser una de las más curiosas que he escuchado en mucho tiempo. Ya me ha oído ustedcomentar que las cosas más extrañas e insólitasmuy a menudo se hallan conectadas no con losLa Liga de los Pelirrojos17

grandes crímenes, sino con los más pequeños;y en ocasiones, por cierto, con casos en los queni siquiera es claro que se haya cometido algúndelito. Con lo que escuché hasta ahora, me resulta imposible afirmar si en este caso hay uncrimen o no, pero ciertamente el desarrollo delos hechos está entre los más singulares de losque tuve noticia. Quizá, señor Wilson, tendríausted la amabilidad de recomenzar su relato.No se lo pido únicamente porque mi amigoel doctor Watson no escuchó la primera parte,sino también porque el peculiar carácter de lahistoria me vuelve ansioso por recibir de suslabios hasta el más mínimo detalle. Como regla general, apenas escucho la más ligera indicación sobre los acontecimientos, soy capazde guiarme entre los miles de casos similaresque acuden a mi memoria. Pero en esta ocasión, me veo obligado a admitir que los hechosson, hasta donde alcanza mi entendimiento,incomparables.El corpulento cliente hinchó el pecho conlo que parecía ser una especie de orgullo y sacó18Arthur Conan Doyle

del bolsillo interior de su abrigo un periódicosucio y arrugado. Mientras él recorría con lavista la columna de los anuncios, con la cabezainclinada hacia adelante y el papel alisado sobre su rodilla, observé al hombre con atención,esforzándome por interpretar, a la manera demi compañero, los indicios que pudieran ofrecer sus ropas o su apariencia.Sin embargo, no obtuve gran cosa de miinspección. Nuestro visitante era, a todas luces, un típico comerciante británico promedio, obeso, pomposo y lento. Vestía pantalones grises a cuadros, un poco abolsados; unalevita negra no demasiado limpia, desabrochada por delante; y un chaleco grisáceo conuna cadena de reloj de la que colgaba, comoadorno, una pieza de metal con un agujerocuadrado. A su lado, en una silla, descansabanun raído sombrero de copa y un descolorido sobretodo marrón, con el cuello de terciopelo arrugado. En conjunto, y por muchoque lo mirara, no había nada destacable enaquel hombre, excepto su cabellera de un rojoLa Liga de los Pelirrojos19

brillante y la expresión de extremo disgusto ymalestar en sus facciones.Los atentos ojos de Sherlock Holmes notaron mis esfuerzos, y él asinti